El salvaje
Existe en el oeste de la provincia de Chubut un animal salvaje con aspecto de león y tigre a la vez. Tiene dientes como tiburón con la capacidad de partir un hueso humano y tiene una cola con la fuerza de cinco bueyes juntos. A tal animal salvaje se lo llama "Leogret".
Quiso la suerte que un día yo lo estaba estudiando y el mejor cazador de la ciudad trajo a mi laboratorio un Leogret bebé. Los adultos son salvajes, también los bebes pero, como este era recién nacido todavía no había tomado las costumbres.
Tardó en conocerme ya que no se sentía como en su hogar. Eso es lo que yo creía, pues un día, estudiándolo en su jaula quiso agarrar con sus patitas diminutas mi lapicera, con la que estaba escribiendo todo lo que iba haciendo. Me llamo la atención porque el Leogret no es un animal curioso.
Con el tiempo nos fuimos conociendo mas y mas y construimos una relación como de mascota a dueño, como si fuéramos amigos. Yo jugaba con él y me divertía, pero no tenia en cuenta que en algún momento, como era un animal salvaje, lo iba a tener que devolver a la selva, su hogar.
Un día cualquiera no quiso comer lo que usualmente le daba de comer, probé de todo pero en ese momento supe que ya era hora de regresarlo a la selva.
Al otro día lo lleve a su hogar en su jaula y cuando llegamos lo solté y salio corriendo.
Después de unos meses lo fui a visitar con todas las precauciones, porque era la selva, lo empece a buscar y de repente lo vi. Vino hacia mí. Me había reconocido.
Quiso la suerte que un día yo lo estaba estudiando y el mejor cazador de la ciudad trajo a mi laboratorio un Leogret bebé. Los adultos son salvajes, también los bebes pero, como este era recién nacido todavía no había tomado las costumbres.
Tardó en conocerme ya que no se sentía como en su hogar. Eso es lo que yo creía, pues un día, estudiándolo en su jaula quiso agarrar con sus patitas diminutas mi lapicera, con la que estaba escribiendo todo lo que iba haciendo. Me llamo la atención porque el Leogret no es un animal curioso.
Con el tiempo nos fuimos conociendo mas y mas y construimos una relación como de mascota a dueño, como si fuéramos amigos. Yo jugaba con él y me divertía, pero no tenia en cuenta que en algún momento, como era un animal salvaje, lo iba a tener que devolver a la selva, su hogar.
Un día cualquiera no quiso comer lo que usualmente le daba de comer, probé de todo pero en ese momento supe que ya era hora de regresarlo a la selva.
Al otro día lo lleve a su hogar en su jaula y cuando llegamos lo solté y salio corriendo.
Después de unos meses lo fui a visitar con todas las precauciones, porque era la selva, lo empece a buscar y de repente lo vi. Vino hacia mí. Me había reconocido.
Muy bien, Valen! Aunque todavía faltan algunos acentos, está mucho mejor...
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